La ermita del Humilladero de Jerte (I)

 

La ermita del Cristo del Amparo de Jerte se encuentra cerca a la garganta de los Papuos, al final de la calle Ramón Cepeda, antes de la hospedería.

Se venera al Cristo que le da nombre a la ermita y es el actual patrón de Jerte.

Como se puede consultar en otra entrada, donde se sigue la evolución del nombre de la ermita del Humilladero a la ermita del Cristo del Amparo, y al margen de ello, sería interesante poder contestar a ciertas preguntas…

1 ¿Por qué se hizo allí?

2 ¿Cuándo se construyó la ermita del Cristo del Amparo de Jerte?

3 ¿Quién la mandó construir?

4 ¿Quiénes la sufragaron?

5 ¿Cuánto costó?

6 ¿Quiénes la construyeron?

 

Siempre hay que ir por partes, y, con tiempo.

1 ¿Por qué se hizo allí?

Se podría haber construido al hondón del pueblo, junto al camino real, o donde está, “a la cima del lugar

La decisión parece obvia. Cerca del camino real, justo antes del Cibanto, estaba la ermita de la Magdalena. Cualquiera que viniera de camino desde Vadillo tendría cerca ese oratorio. Sin embargo, en la salida de Jerte hasta Tornavacas no se iba a encontrar ninguna construcción religiosa hasta llegar prácticamente al pueblo siguiente, a una legua.

Que el tránsito por el camino real era frecuente entre trajineros, comerciantes, peones y jornaleros, personas que hacían los recados y gestiones en poblaciones mayores, o acudían a ferias… era bastante frecuente. Más de lo que pudiéramos pensar hoy, a pesar de los medios.

Y ahí es donde tiene sentido la ermita del Humilladero. Junto al camino real, fuera de la población, aunque no demasiado distante. En un lugar idóneo para la gente que inicia un camino, incierto, lleno de dificultades, saliendo de Jerte hacia Castilla (o Galicia). Un lugar donde encomendarse, arrodillarse (humillarse) y pedir protección para ese camino de ventura. Eso al salir. Y el mejor lugar para quien regresa de un trayecto azaroso y difícil, desde la meseta. Justo antes de llegar a su pueblo. Un sitio donde agradecer que el fin del viaje ha llegado a buen puerto. Que está, de nuevo en casa. Antes de encontrarse con los suyos. Pero ya, a un tiro de piedra de la población. Incluso superado el último tramo peligroso, el de la garganta.

También conviene recordar que la cruz de piedra que hoy esta en el cementerio, se ha cambiado de lugar en varias ocasiones.


Hoy está más próxima a la salida de la carretera. Antes estaba casi en el centro del cementerio. Y anteriormente, cuando no había cementerio… en el llano del Cristo.

Esa cruz, posiblemente era el final del viacrucis que se realizaba, con las estaciones a lo lago del pueblo, desde la iglesia, o desde la piedra señalada frente a la casa de Pedro Arias, hasta la ermita.

La peana sobre la que se monta la cruz en un lateral indica una fecha. Muy reciente y fuera del tiempo al que hacíamos referencia al principio de este artículo: AÑO DE 1897.

Sería muy extraño que si tuviera una fecha previa no se hubiera respetado y se hubiera puesto una fecha tan tardía. Casi al arranque del siglo XX. Además, la Ñ con la virgulilla encima no es propia de siglos en los que se construyó la ermita.

Parece pues que la cruz no formaba parte, en principio, de la edificación y elementos más antiguos de la zona del Humilladero. No obstante, seguiremos investigando.

Antes de contestar a las siguientes preguntas podemos detenernos a observar la ermita desde su exterior.


Vista desde el sur, nos muestra cómo se articula.

Un atrio porticado y enrejado. Seguramente posterior al edificio. Aunque no podemos descartar que hubiera desde muy temprano algún tipo de soportal de madera.

Un cuerpo casi cuadrangular con un contrafuerte en el centro de cada lateral. Está edificado en mampostería con piedra de la zona, con las esquinas y contrafuertes en buenos bloques de cantería. El tejado se sitúa en un nivel superior al del atrio, rematado a su inicio con un esquilón en la cumbrera del tejado. Un tejado a dos aguas. Los únicos vanos al exterior de este cuerpo es la portada o puerta principal (y única), sujetada por un esbelto arco de medio punto en cantería. La dirección de la puerta se orienta hacia la población. Queda la duda, para más adelante, cuándo se practicaron las ventanas. Lo lógico habría sido que estuvieran enmarcadas en cantería, pero no parece que sea así.

 


El cuerpo principal, de planta cuadrada, con menores dimensiones que el cuerpo anterior, pero más elevado. Tiene una ventana hacia el sur-sureste de cantería, bien orientada, que ilumina el interior de forma natural, posiblemente sea original del primer edificio. En la imagen siguiente se ve como el tejado de la sacristía invade la parte inferior de la ventana, corroborando que la sacristía ha sido adosada en tiempos posteriores.



También se aprecia en la unión entre el cuerpo principal y el primero según se entra cómo se retranquea la esquina que actúa de contrafuerte natural al arco interior con el que se corresponde.

La cúpula permite una cubierta de tejado a cuatro aguas. Se remata en la parte superior con un pináculo de piedra labrada que sirve de base a una veleta y una cruz de hierro.

El último cuerpo es similar en las características del anterior y principal: base cuadrada pero más pequeña, casi tan elevado como el principal, construcción similar… Pero es un añadido posterior a la primera edificación. Se ve claramente el cosido de ambos cuerpos tanto en un lado como en el otro, que nos indica con claridad hasta dónde llegaba la ermita original. Queda rematado el tejado a cuatro aguas con otro pináculo de mayor grosor, encalado, y acabado en un bolo.


Dispone de ventanas al exterior que permite la iluminación natural del camarín del Cristo. Invitan a pensar que están abiertas incluso después de edificada la ampliación. La falta de unas piedras que delimiten y enmarquen los vanos pueden darnos esa sensación.


No sería lógico que en el diseño y construcción del edificio se cuiden las esquinas, que en este caso quedan en el nuevo muro, y no se adecuen las ventanas.

El remate de los muros, a la altura de los aleros del tejado de los tres cuerpos cerrados, es similar, de cantería bien labrados. Se puede ver en una foto anterior.

El mismo remate se continúa en la sacristía. Es un añadido posterior que se adosa a la parte central en el lado de levante. De dimensiones pequeñas. Desconcierta el remate de cantería de ese alero, plano y paralelo al suelo, en los tres lados exentos, que queda empotrado en los muros actuales. Podría indicar un tejado de la sacristía a tres aguas. Una parte de este canecillo estaría tapada por otro anexo, que son las escaleras que suben por fuera (adosadas también) al camarín del Cristo, dando acceso al mismo desde detrás.


También desconcierta en el muro de la sacristía el ventanuco en cantería redondo, hoy cegado pero visible. No parece que se hiciera para ese sitio específicamente. Más sugiere que se sacó de algún sitio y se puso allí para dar luz a la escalera del camarín, cuando estuviera cerrada la ventana de la sacristía.

Sabemos por las Visitas Obispales que el consumo de la lámpara del cristo en el siglo XVIII, antes de la guerra de la Independencia, era muy elevado por el mal cerramiento de la ermita. Debía entrar demasiado viento por puertas o ventanas. Incluso que alguna de ellas no tuviera cierres o estuviera abierta, creando corrientes.

También los libros parroquiales nos señalan que la ermita se adecuó cuando tuvo que habilitarse como parroquia provisional del pueblo mientras que se hacía y se ampliaba la iglesia de la Asunción en la plaza. Asume todas las funciones parroquiales, incluso como cementerio. Puede ser que, en esa época, o a continuación de la obra, se asumiera algún detalle de construcción, por ejemplo, la sacristía para que tuviera adecuadamente los hábitos, ropas y demás elementos para las misas.

Del interior nos ocuparemos en otra ocasión.

Pero… ¿podemos contestar a las preguntas que hacía al inicio?

¿Sabemos de su construcción?

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