Francisco García y María de Cepeda
Francisco García y María de
Cepeda.
Hoy, desde la perspectiva de cientos de páginas de documentos de distinta
procedencia, al indagar en las fechas alrededor del 1600 en Jerte, nos lleva
a Francisco García. Conforme voy leyendo escritos de esa época,
surge este escribano de Jerte en una doble vertiente.
Como notario público, en sus protocolos de 1599 y 1600,
deja una radiografía de ese pueblo que era Jerte hace 420 años. A lo largo de
dos años nos ha llegado el testimonio escrito de buena parte de la vida de este
“lugar”: testamentos, censos, promesas de dote, donaciones, compraventas…
Algunos de ellos de inestimable valor como es la construcción de la ermita del
Humilladero, las ventas de las ferias o las entradas especiales de la
alhóndiga, entre muchos otros. Algunos de estos datos los iremos aportando en
posteriores entradas.
De otra parte, como padre de una de las descendencias notorias de Jerte.
Los Cepeda. Al origen de este apellido en Jerte me voy a referir ahora.
Por documentos anteriores conocía de una María de Cepeda que
se nombra en un testamento en la primera mitad del XVII. Las referencias que se
hacen son para que amase pan cuando muera la que hace el testamento y también
la deja alguna cosilla.
La relación de apellidos en sus descendientes, al buscar Cepeda, aparece
ligado al apellido García. García de Cepeda. Ya he comentado en
varias ocasiones las características de heredar el apellido, diferente
generalmente el varón (que lo toma del padre) y la mujer (que lo toma de la
madre). Y García era un apellido muy usual aquí y entonces. Una manera de
diferenciarlo y/o reconocer el valor de la madre que fue su tutora legal al
fallecer Francisco García quizá fuera asumir el apellido compuesto: García de
Cepeda.
No hay indicación alguna de que hubiera nadie antes en Jerte con ese
apellido, y me inclino a pensar que María de Cepeda pudo venir de Castilla. Que
viniera a trabajar a alguna casa, o que viniera para casarse con el viudo que
era Francisco García, no lo sabemos de momento.
Tirando de documentos de 1632, he conseguido estructurar la relación
familiar de Francisco García, el único escribano de Jerte en esos años, y de su
primera esposa Ana Sánchez. Ésta de familia bien establecida en el pueblo, y
con capital, por la dote que aportó al matrimonio. Es decir, que se casó con
alguien de posición. Tuvieron dos hijas, Catalina García (que se casó con Pedro
Carrión) y Ana Sánchez (que se casó con Alonso de la Cruz Balonga), además de
un hijo, llamado como su padre Francisco García. Siguió los pasos de la
formación del padre. Se le da estudios (cuando Cervantes escribía El Quijote).
Estudia incluso en Salamanca, pero fallece joven, siendo aún un estudiante.
Después de morir Ana Sánchez, la esposa del escribano, éste contrae
segundas nupcias con María de Cepeda.
Como muchos otros que vinieron con apellidos comunes se les añade la
procedencia: del Guijo, de Hervás, de Malpartida… son casos concretos de esas
fechas. Posiblemente María habría venido de alguna localidad que se llamara
Cepeda. Hay una en el sur de Salamanca. El contacto con esa zona es muy
probable, aunque otras opciones también son posibles.
Sea como fuere, la muerte de Francisco García, liado de pleitos con sus
yernos Pedro Carrión y Alonso de la Cruz por lo que recibió de su mujer (que
debía pasar a sus hijas llegado el momento) hace que se extienda en el tiempo y
María de Cepeda tenga que reclamar la tutela legal de sus cuatro hijos menores
que le sobreviven al padre. Oficialmente lo consigue en 1632.
No es de extrañar que su descendencia decidiera llamarse García de Cepeda,
para diferenciarse claramente de la otra línea García Sánchez de sus
hermanastros.
Y, a groso modo, así es como aparece Cepeda en Jerte.
Y una observación. Quienes somos del pueblo, a poco que revisemos nuestros
antepasados, iremos encontrando la mayoría de los apellidos de aquella época.
Muy posiblemente, sin aquella María de Cepeda no estaríamos aquí ahora.
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