Inventarios de bienes en Jerte en 1599 y 1600. Terrenos

¿Qué había en una casa jerteña en 1599? 

Un viaje en el tiempo a lo que contenía un hogar de la época del Quijote en nuestro pueblo, tomando como referente los inventarios matrimoniales y de fallecidos.

Podemos imaginar una vivienda de Jerte al inicio del XVII gracias a los protocolos de Francisco García escribano de Jerte en esas fechas. En los dos años que nos han llegado, 1599 y 1600, completos, contamos con 16 inventarios de bienes de otros tantos vecinos del lugar de Xerete. Nueve por los bienes aportados al matrimonio de alguna persona y otros siete por los bienes que quedan tras el fallecimiento de un vecino que deja hijos menores de edad o a petición de algún heredero.

 Lógicamente no son representativos de todo el pueblo. Las personas mayores fallecidas ya dejaban normalmente sus testamentos, sus testamentarios y sus herederos. No necesitarían de inventarios del escribano. Tampoco de aquellos que poseyeran escasos bienes. De hecho, los inventarios que disponemos, bastante extensos en propiedades, nos plantea la idea sesgada de cierta suficiencia económica. Pero de enorme trabajo para mantenerse en el día a día. Las muertes prematuras por enfermedad grave o accidente son bastante frecuentes. Cuando vas leyendo los listados se te representa casi como una fotografía escrita, una imagen de palabras, a través de los enseres domésticos que se van describiendo.

Son una verdadera fuente de información y de descubrimiento. De memoria de objetos que han llegado a nosotros, en claro retroceso, o ya desaparecidos. Pero de formas de vida que nos podrían parecer tan lejanas y que, sin embargo, algunos podemos rememorar en parte de nuestra infancia. O contada por nuestros mayores. A veces intuida por los nombres de lugares, de terrenos, de personas.

Los inventarios casi carecen de alma. Son listados del “ítem”, escuetos normalmente, rápidos, incluso con alguna corrección y tachadura [1].Importa dejar constancia de lo que hay y en qué estado se encuentra. Si es para registro de los bienes que se aporta al matrimonio conviene que los dos tasadores indiquen la cantidad en que se ha valorado. Pero entre medias podemos encontrar observaciones mínimas que matizan y nos aportan datos esclarecedores. Hay objetos que se repiten en la mayoría de las listas. Otros son tan particulares que te llaman la atención

 [1] Hay una llamativa en el de Juan Beato que se lee al pie en una corrección “una caña de pescar, es de Alonso Beato. No valga”



Los inventarios siempre empiezan por los Bienes Raíces: Terrenos y casas.

Los Terrenos. 

Suele ser una enumeración concisa, con poca información extra. Pero contribuye a aportar datos, de los pagos del terreno, o parajes. Muchos de los linderos se nombran con los nombres de las personas que las poseen. En ocasiones se dice los tipos de cultivos que tienen, pero con poca frecuencia. También hay que significar que, como se indica en las promesas de dote,  cuando se casaban, quienes podían dotar a la nueva pareja, les entregaban tanto bienes raíces como muebles para contribuir a las cargas del matrimonio. No obstante, la variedad de terrenos y usos nos ayuda a conocer los productos que se obtenían para surtir a una familia de los recursos necesarios. Tanto para el consumo como para la venta.

En las heredades se cultiva de todo. En éstas se mezclan árboles frutales con siembras. Se nombra bastante los cerezos y guindos. También los olivos, higueras, perales y manzanos. Hay fincas específicas de castañar y de viñas.

En las huertas y huertos se siembran cereales: trigo, cebada y centeno, además de los productos de menudeo, de consumo propio. Por ejemplo, los garbanzos. Y por supuesto lino. Los Linares actuales nos lo recuerdan, y la presencia de sus derivados en los inventarios dan fe de ello.

Los prados, fundamentales para la alimentación del ganado.

Datas, suertes, tajados son zonas que se van incorporando a la agricultura, temporal o definitivamente, permitiendo sembraduras de cereales.

A modo de referencia pongo el listado que se hace de los terrenos que tenía Alonso Sánchez y llevó al matrimonio:

-        “Viña y castañar de la viña del Hoyo”.

-        “La huerta del rebollar con el huerto que compró de los de Diego Cruz y otros huertos allí junto que compró de Juan Francisco Guillén que lindan con el corriente de agua del Rebollar”

-        “Pradillo que era de Diego Sánchez”

-        “Los huertos que eran de Llorente y de Juan mateos y de la de Gonzalo Prieto”

-        “Otro huerto que era de Mellado”

-        “Otro huerto que llaman el Alcornoque”

-        “una heredad a la Socarrera”

-        “Un huerto a la Chapar con perales y parral”

-        “Un tajado a la Puente”

-        “Heredad a Traselcerro”

-        “Heredad a la Piedra Horaçada que era de Fernán Sánchez linde con Rodrigo Montero”

-        “Heredad a la Piedra Horaçada que compró de Juan Martín su sobrino”

-        “Heredad a la Piedra Horaçada que es la mayor linda con heredad de Andrés Luis”

-        “Heredad al Soto que era de Miguel García que está junto a Çalama”

-        “Heredad al Soto que linda con Pedro de Juan Francisco”

-        “Las huertas de las Huertas Abajo”

-        “Otra huerta que era de Domingo Durán”

-        “Dos huertas Tras casas que compró de su suegra”

-        “El collado de Lomo Mediano”

Son muchos y variados. En otros casos hay menos terrenos. Pero nos puede hacer una idea de lo que se cultivaba y dónde estaban las fincas.

Además se puede completar con un sinfín de compraventas de terrenos en esos dos años.

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