Inventario de bienes.1599-1600. Transporte de mercancias.
Para
trasportar.
Para recoger, trasladar, o guardar se utilizaban cestos de
distintas maderas y bolsas de tejidos.
El listado es variopinto y, sospecho, más diferente que la
simplificación del término.
De tiras de madera se hacían “banastas de carga buenas”, “banastas de dos asas”, “una
banasta redonda”. Y para un uso específico “la banasta del lino”, “una
banasta sardinera”, “un banastito de
piorno pequeño”, o, “un cestito de
verga[1]
pequeño”.
Las cestas
tendrían muchos tamaños. Sólo en casa de Hernando Montero hay “dos cestas”, “una cesa vieja como de celemín y medio y otra también vieja pequeña”,
“un cesto y en él como media fanega de
higos secos del sol y en un cajón como otra cuartilla de higos secos del sol”,
“un cuévano[2]
blanco grande”. En casa de Juan Beato contamos “Una cestita pequeña”, “dos
cuévanos, el uno blanco pequeño”, “dos
cestos vendimios blancos”, “una cesta
grande de cuartilla”, “una cesta más
pequeña” y “otros dos cestos
vendimios blancos”.
Los cuévanos, aunque la RAE lo referencia con la vendimia,
en Jerte debía utilizarse para otros usos. Así, en casa de Francisco Martín hay
“cinco cuévanos”, “un cuévano grande” y “dos cestos
vendimios”. Estos últimos sí serían específicos para vendimiar.
Los cestos y la mayoría de las veces los cuévanos, se los
califica de blancos. Baltasar Martín “tres
cuévanos blancos”. Quizás estén indicando que están fabricados en mimbre,
porque también nos encontramos “dos
cuévanos de bimbre” y “un cuévano de bimbre grande”. Y que también contenían alimentos básicos “un cuévano blanco lleno de castañas secas”.
De tejidos se fabricaban los costales[3]
y fardeles[4].
Por ejemplo, “dos costales de jerga
demediados y dos de Guadalupe” de Hernando Montero, o, “tres costales, el uno de estopa, otro de
Guadalupe y otro de los de Tornavacas” de Juana Gómez. Los dos de Francisco
Martín son “viejos de lana”. En casa
de Juan Beato queda “un costal nuevo de
lana por coser”.
Se nombra “un fardel
grande de estopa” que aporta al matrimonio Isabel González, además de “un costal de estopa” y “dos costales viejos de estopa”.
Aunque no se nombran en los inventarios no está demás pensar en el transporte de líquidos, aceite o vino, mediante los pellejos u odres. Hasta hace unos 60 años, el tío Isidro, vecino de Tornavacas, compraba aceite en Jerte, y lo llevaba en odres. Lo recuerdo perfectamente de cuando era niño en casa de mis abuelos, Manolo y Rufina.
Recordar que el terreno abrupto, los caminos arrieros, no carreteros, de nuestra zona impiden el uso de carretas más frecuentes en terrenos más llanos. Aquí el elemento fundamental es el mulo para el acarreo de mercancías. Para el tiro o arrastre estaban los bueyes. y para las cargas de proximidad o de pequeño tamaño, los burros. Y las personas.
Además, el topónimo de "Odrero" de Jerte da buena cuenta del oficio.
[1]
Verga. De vara de madera.
[2]
Cuévano. RAE. Cesto grande y hondo,
poco más ancho de arriba que de abajo, tejido de mimbres, usado especialmente
para llevar la uva en el tiempo de la vendimia. Pero que serviría para múltiples
usos.
[3]
Costal. RAE. Saco grande de tela
ordinaria, en que comúnmente se transportan granos, semillas u otras cosas.
[4]
Fardel. RAE. Saco o talega que
llevan (regularmente los pobres), pastores y caminantes para las cosas
comestibles u otras de su uso. Se nota que los de la RAE iban poco al campo.
Todos llevábamos un fardel con la comida del día.
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