La casa del beneficio curato de Xerete. 1598.

 

La casa del beneficio curato.

Los protocolos de 1599[1] arrancan con la petición que previamente había hecho el cura jerteño al obispado de Plasencia de la venta de ciertas propiedades que la iglesia parroquial tenía para mejorar las condiciones de habitabilidad de la casa rectoral. “Vista por su sª la petición dijo que dé información de la utilidad y cuanto valen de renta y si la casa es para el cura o para arrendar y se comite al cura más cercano del dicho lugar para que se haga la información y así lo proveyó y mandó en Plasencia 24 de octubre de 1598” “Por verdad, Antonio Fernández escribano”. Sobre el documento, “títulos de las heredades de la iglesia”. Y en el margen “Francisco García el viejo

El Doctor Arias Varas da cuenta de la situación:

que ha muchos días que una vecina de este dicho lugar mandó para el dicho beneficio una casa y un castañal que cuando mas se cogen 4 o 5 fanegas de castañas y un huerto sin árboles que hace media fanega de trigo de sembradura y si se arrienda para linar valdrá de renta 7 reales cada año y más mandó un pedazo de prado que se arrienda en 3 reales cada año y lo más que da perdido, lo cual dejó con carga de 12 misas cantadas que se dijesen cada segundo sábado de mes con su responso”… “y la casa se está cayendo que no se puede habitar

El 2 de noviembre, el bachiller Juan Sánchez, cura propio del lugar de Vadillo, ante el escribano de Jerte, acepta el nombramiento de obispo y admite la petición del cura jerteño.

El bachiller comisionado hace testificar e informar de las propiedades citadas a Francisco Delgado. Dice que conoce bien la casa del beneficio “que está en el medio del lugar y es muy grande y está muy mal reparada, y que el cura de este dicho lugar al presente no vive en ella y ha oído decir que da diez ducados de renta por un año por la casa en que vive por no poder vivir en la del beneficio por estar mal reparada”

Que “tiene un pedazo de prado entre dos linderos sin cerradura alguna de ninguna parte y es muy angosto”, “que tiene una renta de 3 reales al año, por ser tan poco y estar abierto”; “que la huerta de linar a la hondura del lugar que hará una fanega de linaza de sembradura… valdría un año con otro 8 o 10 reales de renta y no se hallara más”; y “que tiene un cacho de heredad a do dicen Juan Garrido con castaños injertos … que se cogerán hasta 4 fanegas de castañas injertas  y que se arrendaría por ello 20 reales de renta en cada año

Al preguntarle si sería provechoso vender alguna propiedad para el arreglo de la casa del beneficio, dijo que si hubiera de donde sacar para la reparación no sería necesario venderlas, pero que, “no habiendo de otra parte que le parece que sería útil e provechoso para los curas tener una buena casa donde vivir que no tener las dichas heredades porque renta poco” Tenía de edad “más de 70 años y no supo firmar

El siguiente testigo es Juan Martín del Guijo, también vecino de Jerte. La información que complementa la anterior es “que la casa es grande e tienen buen sitio mas que está muy maltratada y no puede vivir en ella un hombre de autoridad porque no tiene aposentos que valgan nada y está destillada toda la trasera y deshechos los tabiques”, que sabe que el cura vive en otra que tiene arrendada y paga 10 ducados de renta al año. Que tiene “un pradillo o pastura al pago del Tejar (…) y que está metido en otra heredad y no se puede aprovechar de por sí por estar abierto y es una maleza que si no se atocha e limpia cada año no se puede pastar porque echa gran maleza”. Y lo sabe el testigo porque lo tuvo “arrendado en tiempos del bachiller Navarrete en 3 reales al año”, y “lo tuvo Pedro Martín Trabado a renta muchos años en vida del cura viejo y daba de renta 3 reales al año

Sobre la huerta de la hondonada dice “sin árboles hace como una fanega o cinco cuartillas de linaza, que la tierra no es buena porque no da buen lino y que si se arrendara por pregones se hallaran 7 u 8 reales de renta en cada un año” y que él no los daría “aunque se la dieran porque la ha sembrado de lino y le fue muy malo

La suerte de heredad a Juan Garrido “no la ha esquilmado”, pero que ha oído decir a quien la esquilma que se cogen de ello “3 o 4 fanegas de castañas injertas” “y que si se arrendara se hallaran de renta 18 reales según otras heredades se arriendan en este dicho lugar porque de ordinario vale cada fanega de castañas otros años a 4 reales la fanega y cuesta mucho cogerlas porque cada día las han de coger porque si no las cogen cada día se las comen ganados o se las hurtan

El tercer testigo es Juan Mancebo, alcalde ordinario de Xerete, de 57 años, y dice “que conoce bien la casa del beneficio curado de este dicho lugar y que está muy perdida e destillada y se moja toda la más de ella u que un cura no puede vivir en ella decentemente porque aunque es grande y está en buena parte está muy perdida”. Conoce también “un poco de pastura que tiene al Tejar y que es muy poco y lleno de maleza”, que la huerta de linar “que le parece que valdría de renta de terrazgo 8 o 10 reales cada un año”, que la suerte de tierra al pago de Juan Garrido “tiene tres o cuatro castaños injertos” “que le parece que se cosecha cada año, un año con otro, tres fanegas de castañas injertas y que vendrá a valer en cada un año doce reales de esquilmo horros de costa”.

Lógicamente, como los otros vecinos encuentra “más útil (…) tener la casa bien parada y con buenos aposentos

Un cuarto testigo fue Pedro Martín Trabado, de sesenta años poco más o menos, Conocía todo lo anterior y se reafirmaba en el provecho que tendría “porque tiene buen sitio y está en buena parte (…) y si se echaran en adobar la dicha casa era mucho más provecho para los curas y mucha honra del pueblo tener el cura una buena casa

 A continuación, el comisionado bachiller Juan Sánchez, cura de Vadillo, remitió la información “a su señoría el obispo de Plasencia” para que “vea lo que más conviene”, “e mandó a mí, el dicho escribano la dé al doctor Arias, cura de este dicho lugar, cerrada y sellada para que la lleve a su señoría”.

 

El 9 de noviembre “su merced el licenciado Gordozuela y Barguen, provisor y vicario general en  esta ciudad y obispado”, vista la información remitida, “mandó se traigan 30 días en pregones las dichas heredades (…) pregonándose cada día de fiesta y domingo a la puerta de la iglesia al salir de misa en pública voz y con todo cuidado y diligencia se haga sin hacer colación (…) y que las posturas se le hagan saber”, antes de ser adjudicadas definitivamente.

Se levanta acta de que se “han andado en pregones desde once días el mes de noviembre próximo pasado hasta hoy domingo que se cuenta trece días del mes de diciembre” de 1598. Certifica que se han pregonado los días de fiesta al salir de misa y por las calles públicas por los sitios acostumbrados, además “a tercer día entre semana”

El único postor fue Francisco García el viejo, que ha ofrecido 12.000 mrs por el huerto del Hondón, 6.000 mrs por la suerte de Juan Garrido y 1.500 mrs por el pedazo de prado del Tejar.

El provisor manda que se “rematen en Francisco García el viejo como único postor que ha hecho una oferta” y que el comisionado cura de Vadillo nombre una “persona honrada” para que recoja el dinero “y de allí se vaya gastando por su cuenta y razón en aderezo de las dichas casas del dicho beneficio y no en otra cosa alguna y aderezadas las dichas casas lo que sobrare de los dichos maravedíes se de aviso a su merced para que provea lo que de ellos se han de hacer y emplear”

El 28 de diciembre se hacen las escrituras de venta previo remate público en la puerta de la iglesia. Alonso Beato pujó 2 reales en el prado del Tejar y se le ajustó a él. Lo mismo ocurrió con la huerta de la Hondonada del pueblo, éste pujó por 46 reales y se le adjudicó. El castañar de Juan Garrido se mantuvo en los 6.000 mrs y terminó en el primer postor, Francisco García el viejo.

Finalmente, el provisor del obispado placentino ·nombró por depositario de los dichos maravedíes en que se remataron al doctor Arias Varas, cura del lugar de Xerete para que los tenga y vaya gastando en reparo y aderezo (…) tenga cuenta y razón de lo que fuese gastando con cartas de pago”



[1] Realmente se inicia el 24 de octubre de 1598. Recogiendo todo el proceso al inicio del libro notarial.

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