Penas a vecinos de Xerete. 1564, 1597 a 1614.
Penas
de Plasencia a vecinos de Jerte.
Tomas
de terreno. 1564.
Existe
una relación de 24 denuncias sobre vecinos de Xerete en el miso año de las
ordenanzas, 1564, por tomas de terreno. Además del valor nominal de esta lista,
coincidente por lo demás con los asistentes al concejo para aprobar las
ordenanzas en esas misas fechas, podemos apreciar las zonas de presión y
expansión sobre las tierras realengas en los límites de las propiedades particulares.
Curioso que sólo haya una que ponga “adelantamiento”, tan frecuente en
denuncias posteriores.
Los
“pagos” del terreno donde se efectúan las infracciones son:
Cerradas:
2 Regajo
de Martín: 1 Veguillas: 1
Destajadillo:
2 Llano de la Higuera: 8 Maravidas: 1
Hoyo
Herrero: 2 Fuente del Virgo: 2 Madalena: 1
Miguel
Domingo: 3 Tras de la Magdalena: 2
Cuando,
más adelante, entremos en las datas que se concedieron, veremos la coincidencia
con las zonas que aquí aparecen. Al tratarse de lotes más amplios, lógicamente,
aparecen además otros pagos de terreno.
Ya
se en los de 1564, en dos ocasiones en el Llano de la Higuera, que estaban sembrados
de viñas y árboles (se entiende que frutales).
Y,
aunque tenemos pocos listados, podemos deducir que las tomas de terreno y
adelantamientos se generalizan en la segunda mitad del XVI. Así lo corrobora la
larga lista de penas impuestas a jerteños en los periodos de 1597 a 1600 y de
1606 a 1615. La cuantía y motivos de las multas son semejantes a las impuestas
a vecinos de Cabezuela o Navaconcejo por las autoridades placentinas en sus
visitas al Valle. Esta coincidencia hace pensar en diferentes factores que los
propiciaban.
-
Encarecimiento de
los precios de productos básicos: cereales, vino… en la alimentación diaria. La
carestía del trigo, cebada y centeno obligaría a extender el cultivo de estos
en el propio pueblo ante dificultades de obtenerlo de zonas con intercambio comercial.
Nuevas roturaciones, nuevos terrenos, suponía tener mayor superficie de
sembradura. El vino, en rápida expansión, considerado alimento básico, y relativamente
sencillo de conservar, almacenar y transportar, se convertiría a largo plazo en
un producto fácil de coloca en el mercado y bien adaptado a la climatología del
Valle.
-
Aumento de la
población. Es de presuponer, por algunos testimonios escritos, la mayoría hacia
el 1600, en una consolidación demográfica de Jerte. El número que aporta Flores
del Manzano de 128 unidades familiares es un dato que lo corrobora. Otro es la fusón
de cofradías en el XVI, “por la cortedad de población que tenía este lugar
entonces”.
-
Cierta tradición
de aumentar la propiedad. Aparte del sistema de roturar en hojas que se
desprende de las ordenanzas, sería bastante frecuente que en terrenos aledaños
al de los vecinos, ya fuera en cachones próximos al río y arroyos, ya en matas
y reboldanos, éstos limpiaran, desbrozaran los linderos próximos, llegando, en
algunos casos a incorporarlos como propios.
-
Las tensiones
entre las demandas de los pueblos con intereses claramente agrícolas frente a
los intereses ganaderos de la Mesta y los señores de ganado de la ciudad de
Plasencia, interesados en no perder las ventajas de los pastos de su Tierra se
ponen de manifiesto incluso en las propias ordenanzas de 1564. Y especialmente
en los capítulos añadidos en 1573, claramente a favor de la agricultura y su
parcelación privada.
-
Los conflictos y
la presión llega hasta el punto de los pleitos que de forma local y, en algunos
a nivel de varios pueblos, se enfrentan con Plasencia, defendiendo sus
haciendas y superando el sistema casi medieval de la ciudad hacia sus lugares
del Valle y la Vera. Concluyendo posteriormente con la concesión de datas en
esas poblaciones.
Penas
a vecinos de Xerete por la Justicia de Plasencia en el periodo de 1597 a 1614.
Sólo
por hacer una relación y entender la magnitud de las sanciones por modificar
los linderos o apropiarse de terrenos limítrofes a sus fincas nos fijamos en
las de 1598.
Todas
son por “adelantamiento”. (En maravedís)
|
Pedro Ximénez |
600 |
|
Francisco Ximénez Guillén |
600 |
|
Alonso Hernández, hijo de Gabriel
Hernández |
1000 |
|
María García, viuda de Francisco
Montero |
700 |
|
Alonso Beato |
1000 |
|
Juan Beato |
1000 |
|
Pedro Martín, hijo de Diego Martín |
1000 |
|
Catalina Rodríguez, viuda de
Francisco Sánchez |
300 |
|
Juan Casas |
1000 |
|
Hernán Sánchez |
1000 |
|
Juan López |
1000 |
|
Francisco Ximénez |
800 |
|
Herederos de Juan Montero |
1000 |
|
Pedro Martín de Hervás |
1000 |
|
Diego García |
800 |
|
Juan Rodríguez zapatero |
800 |
|
Juan del barrio |
600 |
|
Mateo Sánchez sordo |
600 |
|
Pedro Martín hijo de Diego Martín |
1000 |
|
Francisco Ximénez Guillén |
1000 |
|
Alonso Beato |
1000 |
|
Alonso Beato |
600 |
|
Martín García |
1000 |
|
Sebastián Durán |
1000 |
|
Gonzalo Prieto |
1000 |
|
Diego Cruz |
1000 |
|
Juana Gómez Susana |
600 |
|
Juan Gallego |
1000 |
|
Martín Montero |
1000 |
|
Diego Martín mesonero |
800 |
En
total 30 sanciones, y se nombran a 27 personas. Francisco Ximénez Guillén con
dos y Alonso Beato con tres, son los únicos que repiten. Y podemos pensar que
las cuantías son ejemplarizantes. 1.000 maravedís, es una sanción mayor. Pues
aún así, no declinan y siguen tomando terrenos y presionando.
Y,
curiosamente, 20 años después, en 1618, en las datas, los dos más sancionados, reciben
Francisco Ximénez Guillén casi dos hectáreas, y Alonso Beato, que era alcalde
en 1615, más de 10 hectáreas.
Lógicamente,
la conclusión es clara. La toma y los adelantamientos es una postura asumida
por casi toda la población frente al poder concejil de Plasencia ante periodos
de necesidades y/o hambrunas. La afirmación la corroboran los vecinos de Navaconcejo
que reciben la misma sanción ese año, y el siguiente. Justo lo mismo que en
Jerte donde se vuelven a multar con cantidades semejantes a 30 vecinos, con pocas
variaciones de nombres.
Algo
parecido ocurre con los vecinos de Cabezuela, aunque en menor número de
personas.
Otro
ejemplo serían los 32 denunciados en el año 1614 en Jerte, esta vez bajo la
acusación de “toma de tierra”, mas otros 2 por “corte de madera” realizados por
un cestero.
La
conclusión a la que podemos llegar es que la presión que ejercen los vecinos
sobre los terrenos comunales es feroz, impulsados por la necesidad de incrementar
la producción de cereales, castaña y uva. Alguna de las sanciones hacen referencia
a sembrar en tierra de castañar e incluso “en camino”, aprovechando terrenos
incultos donde las veredas se ensanchan para descanso del ganado.
El
caso más llamativo es el de Navaconcejo. Se lee, textualmente:
“Condenaciones
que su merced del doctor Guiral alcalde mayor de la ciudad de Plasencia hizo
contra los vecinos de Navaconcejo que aquí irán puestos por haber labrado la
dehesa boyal del dicho lugar sin licencia de la Justicia”
A
continuación, se nombran 58 vecinos y vecinas, condenados por este motivo
concreto. Seguidamente viene la lista de las personas que cometen “adelantamiento”.
Todo esto nos da idea cabal de una postura unitaria del vecindario, presionando
para conseguir nuevas licencias de explotación.
Al
año siguiente, 1615, los pueblos de Jerte, Vadillo, Cabezuela y Navaconcejo
pleitean con Plasencia por conseguir, entre otras cosas, ser dueños de sus explotaciones
y cultivos. La Chancillería de Valladolid les da la razón.
Y
en 1618 se conceden las datas que veremos después.
Pero
no todo eran sanciones por ocupaciones ilegales de tierras. Hay otras que, por
curiosas, las pongo como colofón a este apartado, referidas a Jerte.
1596.
A Juan Beato por queja, 400.
1596.
A la mujer de Juan Mancebo por queja,
400.
1596.
A Pedro Ximénez por queja, 600.
1596.
A Pedro Ximénez y a Alonso Durán su caucionero, por traer cuello guarnecido y puños, 3.000.
1597.
Al Concejo de Xerete por falta de una
media arroba de medir aceite, 1.000.
1597.
Al mismo Concejo por el peso y las pesas
de la harina, 6.000.
1597.
A Alonso Durán, alguacil, por soltar
presos sin licencia de su merced, 400.
1597.
A Juan Montero por querella de
Francisco Rodríguez, 400.
1598.
A unos tenderos que estaban en
Jerte, por pesos falsos, 2.000.
1598.
A Alonso Beato, por delito, 400.
1598.
A Francisco López por querella, 200.
1598.
A Alonso Sánchez por delito, 2.000.
1599.
A Cristóbal Hernández por delito,
500.
1600.
A Garci Gómez, tabernero, por juego,
400.
1600.
A Baltasar Martín, por juego, 400.
1600.
A Juan Rodríguez y a Francisco García su caucionero, por juego, 400.
1606.
A varios tejedores del pueblo por su
oficio. Se trata de Francisco Arias tejedor, su hijo (por no ser examinado de tejedor), Alonso Arias, Juan ---, Pedro
Arias mozo y Francisco Martín Mellado. La mayoría vuelve a ser multados en 1607
con cantidades entre 200 y 300 maravedís.
1607.
A Juan Rodríguez zapatero, por coser con
lino.
1612.
A la mujer de Juan ---, porque hizo (…)
de jara y puente de castaño, 800.
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